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viernes, 30 de septiembre de 2016

El paisaje sonoro de la HU-CI


Hola a todos, mis queridos amigos.

Quizás si hay algo invisible en la UCI es el ruido. Y aunque hemos hablado de ello aquí o aquí, tengo la sensación de que hemos pasado de puntillas, casi sin hacer ruido.
 
No somos conscientes de cómo afectan las alarmas a nuestros pacientes, como tampoco somos conscientes los profesionales de lo expuestos que estamos en nuestro día a día a este factor estresante.

Dentro del
Plan de Humanización de las Unidades de Cuidados Intensivos de la Comunidad de Madrid, en el capítulo de Infraestructura humanizada, se aborda este tema e incluso se habla de la normativa que recomienda la OMS, con un control de ruido por debajo de los 35 dB y aceptándose un ruido operativo hasta 45 dB.

"La OMS aconseja un nivel de ruido de 30 decibelios. Según la norma UNE 100713:2005 la máxima presión sonora para UCI es de 35 dB(A). Debemos mantener este nivel, especialmente durante las horas de descanso, ya que el ruido afecta al paciente, influye en su estado emocional y su calidad del sueño puede verse muy afectada. Se admiten un incremento de 10dB a estos niveles de ruido máximo ambiental para permitir la comunicación y el aprendizaje. Es decir un nivel de ruido operativo máximo de 45 dB.
 
Este nivel de ruido requiere un esfuerzo consciente del control del nivel de voz por los profesionales.

El ruido que se genera en la unidad puede ser interior (el generado por la actividad que se realiza día a día), o exterior (el que llega de fuera de la unidad).
 
Podemos combatir el ruido utilizando materiales que aíslen acústicamente la unidad, como revestimientos, materiales, techos, suelos y cerramientos que absorban el ruido y lo aíslen ya que es de obligado cumplimiento según la norma UNE EN 12354, partes 1, 2 y 3. Apartado 3.1.3 del DB HR

Por otro lado, podemos combatir el ruido interno sustituyendo alarmas acústicas por alarmas luminosas, utilizando buscas en vibración, puertas de vidrio automáticas, medidores de ruido, moderando el tono de las conversaciones y tono de teléfonos fijos o móviles, moderando el volumen de televisión, radio y audio, evitar golpes, ruidos bruscos y portazos, no arrastrando mobiliario, utilizar calzado adecuado para evitar el ruido tan molesto que provoca el roce de las gomas con el pavimento".
 
Todos los que tengáis algún tipo de sistema de detección de ruido, habréis observado que mantener esos 35 dB es imposible aún estando en silencio absoluto.
 
Sinceramente, creo que nos vinimos muy arriba y seguimos unas recomendaciones que poco tienen que ver con la realidad, y para ello tenemos que definir qué es ruido.
 
Hemos pedido a varios expertos que nos lo expliquen, y que nos expliquen también sus tecnologías para conocer lo que realmente importa: el paisaje sonoro de cada HU-CI.
 
Mientras tanto, una imagen vale más que mil palabras: es necesario conocer lo que hacemos y cómo lo hacemos para poder hacer las correspondientes acciones de mejora. Este es el paisaje sonoro de una HU-CI española hace un mes: fijaos que por el día, se trabaja en torno a los 58 dB, por la noche a unos 54 dB. Y sobre los marcados picos de ruido, podéis sacar vuestras propias conclusiones: ¿qué pasa a esas horas en esta UCI?.
 
 
 
 
 
Da qué pensar, ¿verdad?. Si hacemos consciente el ruido, podremos mejorar la calidad de vida de todos: pacientes, familias y profesionales. Y eso, no tiene precio.
 
Feliz Viernes,
Gabi

jueves, 29 de septiembre de 2016

La familia en la UCI de adultos. Por Ana Bejarano


Creo que el primer paso es entender que a pesar de ser humanos no siempre estamos humanizados, ya que humanizar es un modo de ser, de vivir, de relacionarnos, de cultivarnos, de movernos por dentro, de viajar a nuestro interior, de experimentar la vida de otro modo.
 
Todos queremos tener más años, pero podríamos tener mejores momentos, y crear mejores momentos para nuestros pacientes.

 
 
¿Qué necesita la familia?
 
  • Recibir información clara en términos que puedan comprender
  • Tener proximidad con el paciente
  • Sentir que hay esperanza
  • Disponer de tiempo para pasarlo junto a su ser querido
  • Ser tranquilizados y aliviados
  • Percibir que el paciente recibe cuidados de alta calidad
  • Confiar en la habilidad clínica del equipo de salud.
  • Saber que el equipo de la unidad se preocupa por el paciente
  • Poder tranquilizar, dar soporte y proteger a su ser querido
  • Disponer de algún grado de confort durante el proceso

 
Rol especifico del equipo cuando ingresa un familiar a UCI: brindar el informe médico lo antes posible, acompañar a la familia a la unidad, explicar el funcionamiento de la unidad, ofrecer disponibilidad para que pregunten.
 
 
Visita “a la carta”: para definir la ampliación de la visita debemos:
 
  • Consensuar un protocolo con la institución para que no existan cortocircuitos 
  • Conocer el deseo del paciente
  • Conciliar con todo el equipo de la UCI
  • Definir junto al paciente, si es posible, que familiar es conveniente que lo acompañe
  • Crear en la medida de lo posible un espacio de intimidad y confort a la familia (silla, cerrar las puertas o colocar biombos si es posible)
  • Definir con el equipo si el familiar va a colaborar en los cuidados 
  • Que enfermería participe en el informe a la familia para conocer el tipo de familia y qué relación tienen entre ellos
  • A que pacientes le vamos a ampliar la visita dependiendo de su enfermedad actual (por ejemplo en aislamientos, enfermedades infectocontagiosas, etc)

¿Qué puede hacer la familia durante la visita?

  • Participar en la movilización precoz
  • Acompañar al paciente cuando se le retira de la cama a un sillón o se le sienta
  • Acompañar y colaborar en la alimentación del paciente
  • Apoyar con elementos de estimulación sensorial
  • Realizar cuidados de la piel (por ejemplo, colocar cremas hidratantes en miembros inferiores)
  • Participar en la medida de lo posible de la higiene del paciente (peinado, cepillado de dientes, corte de uñas)
  • Ser educados por enfermería para el alta del paciente
Es importante explicar a la familia que no debe preocuparse por las alarmas ni por los goteos, hacerlos sentir que necesitamos de ellos para tareas que aunque podamos realizar nosotros, el afecto y el cariño de un ser querido son irreemplazables.
 
A qué contribuye la flexibilización de los horarios de visitas:
 
En los pacientes:
  • Disminuye la ansiedad, confusión y agitación
  • Reduce las complicaciones cardiovasculares
  • Disminuye la estadía en UCI
  • Hace que el paciente se sienta más seguro
  • Aumenta la satisfacción del paciente
  • Aumenta la calidad y seguridad 

En las familias:
  • Aumenta la satisfacción
  • Disminuye la ansiedad
  • Promueve una mejor comunicación
  • Contribuye a una mejor comprensión del paciente
Permite más oportunidades para la enseñanza del paciente/familia, y se involucra más en la atención 


Mitos a derribar: Las visitas estresan al paciente, interfieren en la prestación de los cuidados, son agotadoras para el paciente y la familia y contribuyen a infecciones.

Visitas de niños: Si los niños están adecuadamente preparados se les debe permitir el ingreso a la UCI, ya que presentan un comportamiento positivo y menos cambios emocionales en relación a los niños que no visitan a su ser querido.
 
Jefa de Enfermería Cuidados Intensivos.
Directora Capitulo Enfermería Critica SATI en Sanatorio La Entrerriana S.A. Sociedad Argentina de Terapia Intensiva

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Extremis: Afrontando la Decisión Final. Por Javier Martínez de Sarría


 
 

Es valiente abordar en un documental un tema como el de la muerte, que ha dejado de formar parte de nuestra vivencia cotidiana (aunque no de nuestro destino, qué más quisiéramos).

Nuestra cultura ha acabado ocultando ese momento tan esencial, que acostumbraba a ser un evento social más.

Primero relegándolo a la intimidad de la familia. Luego, inadvertidamente, dejándolo en manos del sistema sanitario, que inicialmente abrazó la responsabilidad, tal vez en la creencia de que la todopoderosa medicina algún día logrará evitarla.

Pero la Muerte es tozuda, y sigue dando final a nuestras historias, aunque la tecnología ya permita el milagro de mantener con apariencia de vida un cuerpo que ya no es persona.

Esto lleva a situaciones indignas, incluso patéticas. Vegetales sin remedio mantenidos por el miedo a la despedida, médicos tomando decisiones vitales que no les corresponden...

Afortunadamente el sentido de la dignidad está volviendo a su sitio. En este documental se da un atisbo del movimiento de retorno a la muerte digna.

La lucha por el derecho a decidir sobre la propia vida ha sido abanderado sobre todo por ciudadanos/pacientes. En este caso la heroína es una doctora, Jessica Nutik Zitter, cuya compasión le empuja a tomarse la molestia, el tiempo y -por qué no decirlo- el mal trago de descubrir y respetar el deseo del paciente, cuando ya no hay más que hacer.

Esto no siempre es fácil, porque la mayoría huimos del pensamiento de nuestra propia muerte y no hemos escrito este tipo de testamento, que aliviaría de esta decisión final a familiares y sanitarios.

Si el objetivo del documental era impactarnos emocionalmente y despertar un debate para que esta práctica se generalice, más o menos lo consigue.

Pero si quería involucrarnos personalmente, ponernos en el lugar del moribundo, hacernos pensar sobre cómo queremos pasar esos momentos, se queda corto. No sabemos si dura solo 24 minutos porque querían evitar la saturación del espectador, pero lo cierto es que deja con hambre, sobre todo a aquellos que hemos rozado el Final.

Ya que nos ponemos a tratar la muerte por una vez, ¡hagámoslo a fondo!. Da la impresión de que se sobrevuela por encima del tema sin sumergirse en profundidad en los detalles, nada accesorios. ¿Tal vez en una segunda parte?

¿Qué echamos a faltar?

Más punto de vista del paciente. Siempre solemos ver la escena desde fuera, nadie se atreve a meterse más en la piel del protagonista (normal, es muy jodido).

No se ve la paliación, cómo se prepara al paciente para su final de la forma menos dolorosa posible, y aquí hay mucho que contar.

El proceso de despedida con los seres queridos se toca muy por encima, y creo que es esencial. Ya no solo si se realiza con "puertas abiertas", sino dar la opción de hacerlo en casa (y cómo).

Y entrando en más profundidades, cómo gestionamos la despedida en vida, es decir, si tenemos cultura de celebrar la vida que va acabando, cuando el interesado aún está con nosotros. Con la liturgia e importancia que sí somos capaces de dar cuando ya se ha marchado. Convendría que él/ella pudiera "clausurar" bien, celebrar los aciertos, perdonar los rencores...

Uno de los momentos críticos lo protagoniza un personaje secundario, cuyo testimonio habría dado mucho de sí. La mujer de 38 años a la que ofrecen la disyuntiva de "morir naturalmente o no". Pues no quiere morir, ¡nos ha jodido! Seguramente nunca se planteó su propia muerte.

Y a ti ¿te pillará sin preparar?

Así que mientras aquí estemos, mientras aún tengamos tiempo, celebremos la vida, hasta que celebremos la muerte.
 
HU-CI Friki Zone

martes, 27 de septiembre de 2016

Proyecto HU-CI: de todos los colores


En el Proyecto HU-CI (Humanizando los cuidados intensivos) somos independientes, apasionados y tenemos muy clara una cosa: nuestro objetivo es contribuir a hacer que la atención de salud sea más a medida de las personas, que los entornos sanitarios sean lo más habitables posible. En todos los sentidos. Para sus usuarios. Para los profesionales que cuidan de los usuarios. Nada más y nada menos.

Y este proyecto no tiene color político. Ni se vende al mejor postor. A ninguno. Es una iniciativa que necesita de los valores que aporten personas honestas. Y de la riqueza que incorporen diferentes disciplinas (medicina, enfermería, psicología, fisioterapia, ergonomía, diseño, economía, bioética, informática, arquitectura…). Y de las puertas que puedan abrir personas e instituciones clave. Y de trabajo, mucho trabajo. Y de un cronograma largo en el que no se abordan todos los temas a la vez, que son muchos, ni por asomo.

Nos parece un buen momento reafirmarnos en esta declaración ya que, el día 18 de septiembre pasado y de manera muy espontánea, iniciamos la campaña #humaniza: #benditalocura, en que multitud de personas se hicieron fotos formando una “H” con las manos.


El éxito ha sido abrumador (aquí puedes ver el vídeo) y se sumaron personas de todo tipo y color: pacientes, profesionales de la salud, personas anónimas, gestores de la salud, actores… y políticos de diferentes colores  (a alguna, poco conocida fuera de su comunidad, hasta la invitamos  nosotros). Ya se sabe: en este contexto nuestro los políticos levantan ampollas, sobre todo cuando hablamos de sanidad y educación. Totalmente comprensible. Sin embargo, no seremos nosotros quiénes critiquemos a alguien que se suma al movimiento de humanización de la sanidad.

Y a la vez queremos dejar claro que “no criticar” no significa “dejar de ser independientes”. Ni significa que seamos ingenuos. Ni significa que muchos de nosotros no estemos comprometidos en otras batallas relacionadas con la transparencia, la defensa de la sanidad o la excelencia en nuestras profesiones. Ni tampoco podemos evitar que, aunque haya personas y personajes que se acerquen a la “H” de corazón, otros pretendan utilizarnos como valor añadido.

Insistimos, nuestro propósito es la humanización de la sanidad, trabajamos para ello en muchos frentes y no vamos a dispersarnos en discusiones ideológicas o políticas: nos restarían tiempo y energía para concentrarnos en la tarea.

Nuestra política se llama HU-CI. A partir de ahí, de manera serena y reflexiva, sumamos, buscamos la diversidad, establecemos alianzas después de sopesarlas muy bien. Por tanto, a ti, SÍ, A TI, que te late el corazón y tienes (H)alma, te esperamos por aquí, porque trabajamos en un proyecto integrador. 

Ah, y por si no había quedado claro aún, no militamos en colores políticos sino que más bien somos de tots els colors.



Directora de Enfermería del Hospital Comarcal de Inca
En nombre y representación del grupo de Investigación de Proyecto HU-CI para la Humanización de los Cuidados Intensivos y de la Sanidad.