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miércoles, 29 de junio de 2016

Humanizar: la herramienta clave. Por Alejandro Lendínez

 
La Real Academia Española (RAE) define “Humanizar” como “Hacer que algo o alguien tenga un aspecto o naturaleza humana o muestre influencia de los seres humanos, o conferir carácter más humanos (en el sentido moral), hacer algo más amable, justo o menos riguroso”.

Si es un término tan bien explicado y definido por la RAE, ¿por qué no humanizamos los cuidados?. ¿Cómo podemos humanizarlos?

Los cuidados deben y tienen el objetivo de mejorar la calidad de vida y favorecer la autonomía del paciente, sin olvidarnos que estos deben de ser el centro de la atención, donde nosotros como profesionales debemos adaptarnos a cada uno, no ellos a nosotros.

En ocasiones los profesionales perdemos la esencia de estos cuidados, escondiéndonos detrás de las escusas de falta de tiempo o recursos insuficientes, olvidando el cuidado de lo invisible en nuestro quehacer diario.

Nuestros pacientes son personas humanas por lo tanto: ¿por qué se nos olvida humanizar el trato?. Es una pregunta que todos los profesionales debemos realizarnos: analizar por qué perdemos la esencia que caracteriza a la enfermería, esa esencia no se basa en el que hacemos, si no en el cómo lo hacemos. Ese como lo hacemos es la guinda del pastel o la línea que marca la diferencia, es el punto donde recuerdan el cuidado y este periodo de sus vidas como algo positivo o como su peor pesadilla.


 

La humanización de los cuidados no es una técnica estéril, ni difícil de realizar, básicamente porque de técnica tiene poco, ya que nace desde nuestra parte más humana, son hechos y acciones naturales que el ser humano realiza diariamente en su vida y puede aplicarse junto con los cuidados diarios.

Estas acciones o hechos son tan simples como sonreír, dar intimidad, respetar…. Son las que convierten la relación profesional-paciente más humana.

Tras hacer esta reflexión, creo que para humanizar los cuidados tan solo tenemos que seguir diez acciones o hechos:

* Si como profesional conozco el nombre del paciente, ¿por qué no pueden conocer el mío?

* Cuando el paciente se identifica tras su presentación, llamémosle por su nombre.

* ¿Para qué hablamos un lenguaje técnico a un anciano, adulto o niño, si sabemos que no nos van a entender?. Hagamos y acostumbrémonos a que nos entiendan usando un lenguaje claro.

* No adjudiquemos un número a una persona, tienen nombre propio.

* Dejemos que participen en la toma de decisiones, favorezcamos su autonomía.

* No se nos olvide que una sonrisa se queda marcada en el alma, es uno de los mejores inventos de la historia, usémosla.

* Acerquémonos a nuestros pacientes y sus familiares, tengamos un contacto respetuoso pero cercano (no queman ni hacen daño).

* Si ellos respetan nuestras opiniones, creencias, valores y deseos, ¿quiénes somos nosotros para no hacerlo?. El respeto es básico para hacer esta relación cercana y humanizada.

* Para la humanización también hay unas “keywords” y que encima son mágicas y tan sencillas como un “hola”, “adiós”, “perdona”, “por favor” y “gracias”.

* Respetemos su espacio vital. Es suyo durante el ingreso

Son diez acciones básicas para dejar de ser un enfermero y convertirnos en un H-Enfermero.

Enfermero. Unidad de Neurorrehabilitación

martes, 28 de junio de 2016

Cómo funciona un hígado, por Félix Martin


La función hepática: “El hígado es una víscera maciza que…”

Luís. Su hija. A los dos días de nacer: colestasis intrahepática familar progresiva. Síndrome de Alagille.

Luís y su familia son castellanos: su solución en Madrid.

 
- “Vuestra hija necesita un nuevo hígado”.
- “¿Puedo donarle a mi hija el que yo no necesite?”

Una bendita ecocardiografía pone otro reto en el camino: comunicación interauricular. “Hay que esperar a que cierre antes de trasplantar”. Pero ese recuerdo intrauterino se resiste a dejar de serlo. “Hay que cerrarla antes de trasplantar”.

En la recuperación de su cirugía cardiaca surge, como en la Teogonía de Hesiodo, una nueva “guerra de titanes”. Su hija sufre un traumatismo craneal de poca entidad pero seria repercusión: hematoma epidural.

Mientras esto acontece, ya Luís ha tenido que dejar todo por ella: trabajo, relaciones, inquietudes… Qué más avatares arrebatarán ese tiempo tan precioso como escaso en la vida de su hija.

Idas y venidas. Tiempo y mas tiempo. Luís no se separa de su hija. Recoge una piedrecita BLANCA del jardín del hospital todos los días de los nueve meses que pasa con ella: “Es lo único blanco que veía en el día. Me servía para olvidar el tinte amarillo de su rostro”.

Ahora si. Ya tendrá a su padre dentro para siempre.

“De todo, lo que mas recuerdo es, el primer día que la vi BLANCA y dormida toda la noche. Estuve llorando hasta que amaneció”.

 
 

Luís, sobre su mesa de trabajo, tiene 273 piedrecitas blancas, una por cada día de calendario, en un recipiente que mira, sobre todo, cuando las dificultades cotidianas aprietan, y suele decir: “He tenido días peores”.

Actualmente preside una asociación de niños trasplantados hepáticos. Lo tuvo claro. Lo tiene muy claro. 
 
 

Así funciona un hígado.

Gracias.

Félix José Martín Gallardo.
Swx20088@gmail.com

viernes, 24 de junio de 2016

Cuando la H suena, por Júlia Prieto


Soy Júlia, Psicóloga Interna Residente. Hace unas semanas me incorporé al servicio del Hospital Clínico Universitario de Valencia para iniciar mi formación y traigo buenas noticias.

Estos días de novedad han sido emocionantes, y en ningún momento me hubiese imaginado que en mi primera reunión de los adjuntos de psicología aparecería dentro de los puntos del día una H.




Desde la UCI del hospital nos había llegado una demanda de la jefa del servicio para incorporar un psicólogo en la unidad. No pude más que esbozar una sonrisa de triunfo; se estaba propagando. A continuación se produjo lo que no podía ser de otra forma: un cabeceo afirmativo siguió a otro y nos encontramos, de repente, debatiendo cómo podríamos materializar la propuesta.

No obstante somos realistas, conocemos las limitaciones del servicio que hace la petición: el Hospital Clínico Universitario no pasa precisamente por un buen momento económico y según me han dicho uno de los departamentos más afectados es la Unidad de Cuidados Intensivos, pero no olvidemos que todo proyecto empieza siempre con una petición.

De igual forma nos encantaría los equipos multidisciplinares se instauraran como el nuevo paradigma, ¡ojalá se propaguen como un virus por todos los departamentos!. Por desear también desearía poder vivir este cambio que comienza a echar cimientos y si no es así me alegraré de que los residentes que me sucedan puedan participar en este genial proyecto porque estoy segura de que tarde o temprano será una realidad.

Antes de empezar mi carrera sabía que me quería dedicar a algo que tuviera que ver con el factor humano, luego te das cuenta que el factor humano está en todo, no puedes separarlo. Este es el mensaje que debe de llegar y que Gabi tan bien trasmite.

Que nuestras bocas nunca dejen de tomar aire para propagarlo.

Júlia Prieto